|
La división del bloque oficialista complica la situación política. Los leales al intendente son sólo cuatro y necesitan dos votos más. Si no suman la adhesión de UPC, la oposición designaría a Avilés.
A 17 días de la asunción de los nuevos integrantes del Concejo Deliberante local, el nombre de la persona que ejercerá la estratégica presidencia del cuerpo constituye es la principal incógnita política de la ciudad.
En cualquier otra localidad de la provincia el intendente que ganó las elecciones municipales ya tiene asegurado que un hombre de su confianza ejercerá el control del organismo legislativo, puesto que la Ley Orgánica Municipal 8102 le garantiza esta ventaja a partir de la prevalencia del criterio de “gobernabilidad”.
Sin embargo, en Villa Carlos Paz, la feroz interna que divide al bloque mayoritario del radicalismo entre los opositores y aliados al intendente Carlos Felpeto, obligará seguramente a este último a solicitar el apoyo de los dos ediles electos de Unión por Córdoba para poder consagrar la figura de Luis Morcillo Suárez como futuro presidente del Concejo Deliberante.
El oficialismo cuenta con seis representantes -Oscar Sépola, Alejandra Villafañe, Luis Morcillo Suárez, Analía Peláez, Raquel Merlino y Esteban Avilés- de los cuales sólo los cuatro primeros responden al intendente Felpeto. En cambio el sector de Avilés y Merlino no quiere saber nada con el oficialismo partidario y es más proclive a pactar con los representantes de la oposición.
Si Avilés logra el apoyo de los dos concejales electos del Partido Nuevo (Ana Chiodi y Jorge Guruceta) y de la única legisladora que tendrá Encuentro y Participación (Amelia Gómez) que por códigos políticos deberían votar a un representante de la UCR, totalizará cinco votos para presidente, uno más del que obtendría Morcillo Suárez dentro de su propia bancada. Esta alianza antifelpetista ya existe de hecho en la Convención Constituyente y podría repetirse en el futuro Concejo Deliberante, más allá de que la relación entre Avilés y Rodrigo Serna, máximo líder del Partido Nuevo local, está lejos de ser óptima.
Ante esta disyuntiva, la forma en que terminen votando los representantes del justicialismo será clave para la futura conducción del cuerpo legislativo.
Si Adrián Lizarriturri y Margarita Gallardo se abstienen o votan por ellos mismos, Avilés será el próximo presidente, siempre y cuando se dé obviamente la votación mencionada con anterioridad entre los representantes opositores. Teniendo en cuenta estas hipótesis, si quiere evitar que se reitere lo que sucedió en la Convención Constituyente donde fue consagrada titular del cuerpo una encarnizada rival interna (Amelia Rigazio de Avilés), Carlos Felpeto necesitará de la ayuda de los dos concejales electos justicialistas no sólo para imponer a Morcillo Suárez como presidente del Concejo sino también para poder sostener en el futuro la aprobación de distintos proyectos legislativos.
En este contexto de negociaciones políticas, no se descarta que el titular del Departamento Ejecutivo termine cediendo al PJ la vicepresidencia segunda del Concejo que debería corresponderle al Partido Nuevo, como una compensación al voto favorable que los dos ediles peronistas harían a favor de su candidato Luis Morcillo Suárez.
Esta serie de hipótesis surgen de la realidad política que se vive actualmente en el cuerpo legislativo y en la Convención Constituyente. Sin embargo, podrían alterarse si a Avilés o a Merlino recuperan un mínimo de ética y recuerdan quién ganó la interna de su partido y la posterior elección general, que les permitió a ellos ser electos como vagones de cola de un tren que lideró Carlos Felpeto. |