 Si termina el verano sin las lluvias suficientes en la cuenca serrana, y los lagos llegan a abril sin recuperar nivel, el gran dilema será cómo afrontará Córdoba la crisis hídrica de fines de 2010, que en ese caso podrá ser más aguda que la actual.
Sólo muy buenas lluvias en la zona serrana, donde nacen los arroyos y ríos que nutren a los lagos, pueden variar ese pronóstico. Mientras tanto, no hay quien no reclame, además, que se empiecen a planificar y asumir decisiones desde el Estado para reducir los impactos que las sequías generan. El escenario temido es que el verano próximo empiece aún con menos agua acumulada que el actual. Y la esperanza es que se cumpla lo que pronosticaban los meteorólogos: que habría lluvias desde enero a abril, de la mano de la Corriente del Niño. Pero, hasta ahora, han sido escasas, sobre todo en la zona serrana. En la Cooperativa Integral, a cargo del agua potable en Villa Carlos Paz, admiten que hoy su mayor preocupación es que no llueva lo necesario –en este caso, mucho– para que el lago San Roque llegue a un nivel adecuado para enfrentar la estación seca. “El San Roque sigue seis metros por debajo de lo normal y la cuenca no está normalizada. Esto puede indicar un período de sequía de un tiempo largo”, apuntó Jorge Boido, vocero de la entidad. “El lago se debe llenar entre noviembre y marzo, para arrancar con un nivel considerable la época de bajante. Por lo general, el lago empieza a bajar en agosto o setiembre, después del invierno”, apuntó. La Asociación de Amigos del Río San Antonio es una ONG de Villa Carlos Paz dedicada a los recursos naturales de esa zona. Desde allí, Juan Carlos Ferrero, reclamó “terminar con la soberbia de todos los sectores para encarar este tema con seriedad de una vez”. Y acotó: “La realidad muestra muy poca agua en la región. Vamos a tener que ver, entre todos, cómo la repartimos, para hacerlo bien”.
Fuente: La voz del Interior
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